La civilización cartaginesa fue un pueblo que se desarrolló en el Mediterráneo occidental con capital en Cartago (Túnez). Sin duda fue un gran pueblo que vio la Península Ibérica como un verdadero hogar. Y, sin embargo, en España se ha vertido todo tipo de falacias que han construido una «leyenda negra» acerca de esta sociedad.
En el libro “Las campañas militares de Amílcar Barca” el autor Luis de la Luna Valero explica que si conseguimos abstraernos de esa leyenda negra, la objetividad histórica nos permitirá apreciar, en toda su verdadera dimensión, la grandeza de la civilización púnica.
Los romanos, en todo momento, trataron de desprestigiar al pueblo púnico. Resaltaron constantemente los defectos de los cartagineses e insistieron en su avaricia, los sacrificios humanos que llevaban a cabo y los describieron como un pueblo que tendía a la traición y como bien sabemos, la historia es escrita por los vencedores, es por eso que la imagen de los cartagineses está manchada por las declaraciones romanas.
El nombre de Hispania por todos es sabido que es como los romanos llamaban al territorio español. Sin embargo, el hecho de que el término Hispania no sea de raíz latina ha llevado a la formulación de varias teorías sobre su origen. El autor se inclina por una teoría no demostrada, la cual el nombre de Hispania derivaría de Isphanya, denominación que daban los cartagineses a España. Según algunos expertos, este término significa «la costa o tierra del norte» lo cual tendría lógica ya que estos territorios provenían principalmente de las tierras norafricanas. También se especula que Isphanya podría significar «la tierra de los conejos» debido a esto según esta teoría se concluye que los romanos adaptaron el nombre de Isphanya para convertirlo en la conocida Hispania romana


